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6/4/13

Norman Briski; el teatro subversivo



NORMAN BRISKI; 
EL TEATRO SUBVERSIVO

Por Roberto Famá Hernández
Miembro de AINCRIT (Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral)



Caliban, el personaje de “La Tempestad” de William Shakespeare, fue analizado y redefinido desde la literatura y la filosofía muchas veces y de diferentes modos;  a Joseph Ernest Renan, se le adjudica ser el primero en ver a Caliban como la representación de las clases sociales populares en lucha ante la tiranía de la aristocracia.  En el “Teatro Caliban” de México 1428 PB. 5, el arte teatral y la lucha de clases se abrazan y se confunden hasta ser una misma cosa; algo así como la trinchera cultural que Norman Briski creó hace más de 25 años. Allí presenta la mayoría de sus obras,  dicta sus clases de actuación, acepta donaciones de manzanas (que comparte con sus alumnos) recibe amigos y colegas que lo visitan y atiende a la prensa.

“El Barro se Subleva” (sábados a las 21)  y “Partida Real” (viernes a las 21) son las dos obras de su autoría que se presentan en Teatro Caliban, mientras "No  te  vayas,  con  amor  o  sin  él” también escrita y dirigida por Norman Briski, se anuncia domingos a las 20 en la sala  “La Playita” de Rosetti 722.


Las obras de Briski no admiten - ni tienen porque admitir - etiqueta alguna; no es naturalismo, ni teatro del absurdo, ni drama; todo su teatro sólo podría definirse como “briskiano” es decir, esencialmente teatro político, escéptico pero no desesperanzador, urgente y subversivo de la cultura capitalista.

Briski lleva hasta un extremo casi delirante la ironía y la metáfora, tanto en la palabra como en la imagen, simula el sinsentido y juega y se divierte y se arriesga permanentemente explorando todas las formas de sacudir al espectador. Briski no me lo ha dicho, ni lo he escuchado decir a otros, pero creo que le importa muy poco si su teatro le resulta agradable o no a la platea; lo que pretende es que se discuta el tema que propone, y es tal el nivel de estímulo hacia el público, que el espectador sacudido por lo que ve y oye, en algún momento ya no se pregunta que es lo que ve y oye, sino que se interroga sobre que le está pasando a él con aquello que ve y oye, entonces, ya habrá cedido toda resistencia previa, no podrá negarse a ponerse él mismo en debate y así, el objetivo “briskiano” estará cumplido.

Dos sillas junto a una mesa especialmente dispuesta sobre el escenario vacío nos reciben para una charla distendida:



RFH: - Norman, ¿cómo nace “El Barro se Subleva”?

NB: - Es una novela que escribí, que antecede a la obra, que se llama “Nagasaki de Memoria” En el libro (Editorial Dunken) se publican juntas la novela, o novella ya que es una novela corta, y la obra de teatro. En las dos se describe la conducta de este personaje que está invitado a la conmemoración del estallido de la bomba atómica en Nagasaki y él, al ir allí, se da cuenta que todo es una especie de gran negocio y renuncia y se va. Cuando vuelve también renuncia a la familia y a todo. Desde ahí empieza la obra de teatro.

RFH: - Inicia ahí el camino del revolucionario.

NB: - Eso sería muy directo. Él toma caminos revolucionarios, sí, pero en la obra se ve que toma caminos que no le dan resultado; él trata de agruparse y no puede, es un tipo extremadamente culto, trata de agruparse también con esa chica de la que se enamora y tampoco puede, es la historia de una vida difícil que se va radicalizando a cada paso.

RFH: - El trabajo de Eduardo Misch encarnando a este revolucionario es extraordinario; a mi me impactó la escena que hace con el reno en zancos, donde juega uno de los íconos del capitalismo que es Papá Noel, y vende postales navideñas pero con la estampa de Marx, del Che y demás y sale violentado, golpeado por un niño rubio y nos deja claro que el suyo no es un personaje violento, sino que es un personaje violentado que reacciona.

NB: - Sí, claro, él dice porque reacciona; cuando ve esa imagen de Nagasaki, del niño deformado por la radioactividad, con sólo un ojo en la frente y se dice; no, basta, que ciencia ni que nada; aquí hay que salir a confrontar este sistema.

RFH: - El personaje dice claramente: Venganza

NB: - Con total honestidad, sinceramente vengarse. Siempre la venganza parece mala, siempre tiene connotaciones negativas, pero también la revolución reinventa las palabras y reinventa los significados.

RFH: - Hay una frase de  “el Cacho” Kadri que dice: "Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo..." esta frase bien le podría pertenecer al personaje de “El Barro se Subleva” ¿no? Porque es un personaje que a pesar de las derrotas sigue adelante con la idea de cambiar el mundo.

NB: - El “Cacho”… (Por un momento se queda en silencio, como detenido en algún recuerdo) Sí, el personaje cree que es algo así como genético, o sea, que siempre debe seguirla.

RFH: - ¿Cuál es tu recuerdo del Padre Mujica?

NB: - Ah, bueno, Mujica es el fundador del Grupo Octubre. (Nota: el Grupo Octubre era un grupo teatral que adhería al Peronismo de Base, conformado a fines de 1970, básicamente por Norman Briski; Anabela Plataroti, ceramista; Carlos Aznárez, periodista; Fito Infante, cineasta.) Mujica es el que se aviva, y en una exposición de pintura que hubo en una iglesia, a la que yo fui con Carlos Aznáres  y  Mujica nos decía: “para mí, en la cultura es donde está la fuerza, donde se puede combatir mejor, porque es lo que está menos manoseado”

RFH: - Era extraordinario; porque la gente partía para ver una obra de teatro y al volver volvía de una asamblea. (Nota: el Grupo Octubre recibía de las Bases la información sobre los problemas propios del barrio, iba allí y preparaba una dramatización sobre la problemática del lugar, abriendo luego un debate en asamblea)

NB: - Exactamente. Porque una de las cosas que habíamos aprendido era que, si el teatro tenía un objetivo, era producir la asamblea. No era resolver los problemas, era producir la asamblea, y ver que pensamos entre todos. Sí, y así fue durante un período largo. Y han quedado rasgos de producir la asamblea, por ejemplo yo, aquí, cada clase que doy, cuando se termina un trabajo, una improvisación, una escena abro la asamblea. Nunca soy yo el que responde, todos tenemos la oportunidad de decir lo que pensamos.

RFH:-  Ahora, en diciembre del 70, cuando se crea el Grupo Octubre, vos ya eras una figura muy reconocida, muy popular, creo que hasta imprescindible para que el Grupo Octubre pudiera funcionar, porque era muy convocante tu presencia en escena, pero eras el más jugado, el más expuesto, porque los demás podían escapar en algún anonimato en caso necesario, como ocurrió después, pero vos estabas al frente y descubierto, no había Organización que te pudiera cubrir.

NB: - No es algo exótico… Porque sí, yo era el conocido… pero vos vas a un barrio y es relativo; andá a Quilmes, a Tolosa, ahí en el barro, donde se inundó y quién sos? Así que, eso es relativo, una vez que estás en la ritualidad del barrio, en esas marginaciones, en el interior… Mirá, estaba viendo fotos hoy, de cuando estuvimos en un lugar en Santiago del Estero, donde no había, agua, no había luz, no había nada, queríamos proyectar una película y no había donde enchufar y nosotros habíamos hecho un sistema con una batería, porque queríamos pasar una obra de Chaplin, que nosotros la doblábamos, que era la famosa pelea de él con el grandote…Y nosotros, que éramos del peronismo de Base, nos decíamos aquí hay una alternativa, hacíamos un lindo trabajo con eso… Nos juntábamos varios, no sólo Mujica, sino varios curitas tercermundistas más, veníamos de Cristianismo y Revolución y dormíamos en las iglesias y así…

RFH: -  Entre aquella juventud politizada de los 70, dada al teatro, donde estaban ustedes con el Grupo Octubre, la gente de Teatro Libre Teatro, de Comunidad Baires, y esta juventud de hoy, que viene a estudiar teatro y que se dice tan politizada, ¿qué diferencias fundamentales ves?

NB: - Sin duda que hay diferencias; porque en aquel momento el contagio era el de un cambio radical, estructural en la sociedad, donde a nosotros nos cagaban a tiros desde el mismo peronismo de derecha, ellos una tendencia nacionalista y nosotros peronismo de izquierda con una tendencia internacionalista, en ese sentido las diferencias con la juventud de hoy son muchas. Al mismo tiempo esta sociedad, es consecuencia de la derrota y de algunas victorias, siendo la derrota la más clara con 30.000 muertos, pero hoy no está gobernando tampoco aquella derecha peronista, está gobernando en nombre de aquel aire juvenil que trasciende a este gobierno que no es revolucionario como nosotros queríamos, es más bien un desarrollismo y lo que nosotros queríamos no tiene nada que ver con esto… Creo que es grave, porque lo que hace es reparar al capitalismo, no es un camino “hacia” como sería Bolivia, está más cerca de Lula que de Chavez. Pero, esto es lo posible, diría Perón

RFH: - Contame algo de tu otra obra en cartel que es “Partida Real”

NB: - A mi escuela de teatro se acercan también algunos jóvenes que están perturbados por razones sociales o familiares, que tienen algunas dificultades psíquicas de diferentes tipos y a mi se me ocurrió, junto con Osvaldo Saidón, un médico psicoanalista amigo, hacer un grupo con todos ellos y con Juan Astorga, que yo siempre supe que él tenía una gran vocación por trabajar con esos estudiantes y resultó ser un grupo extraordinario, disciplinado, que ha hecho funciones en muchos lados y que ha tenido una gran proyección. Es que esta sociedad produce bastante locura, con el tema del alcohol, de la droga y hay anomalías que los vuelve inútiles, que no pueden hacer nada. Conociéndolos a  todos ellos yo les escribí una primera obra, luego otra y han producido una estética que no se parece a nada, porque en el teatro popular hay una comparativa, pero esto no, no se parece a nada, porque el grupo como tal no tiene tampoco nada conocido y los actores son extremadamente potentes, muy lindo de ver y quedas realmente sorprendido y la temática está referida a su propia problemática, al Borda y a esa experiencia que han vivido.

Me despido de Norman con la certeza de haber compartido un momento con un francotirador cultural absolutamente necesario.

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