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2/11/14

Pavlovsky por Pavlovsky en el Calibán


ASUNTOS PENDIENTES
De Eduardo Pavlovsky




Cabeza de Aurelio acribillada de imágenes de un social histórico que lo desbordó se cruzan imágenes represor reprimido nuevas éticas coyunturales  incesto criminalidad exaltada niños deformes  suicidios confusión de identidades quién es quién borramiento de límites traiciones infinitas todo eso en la cabeza de un hombre que no logra compaginar su historia hecha de retazos pesadillas al infinito.
Todo eso es Aurelio y la obra.
Eduardo Pavlovsky

Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

A sus casi 81 años Eduardo “Tato” Pavlovsky  vuelve a escena con "Asuntos Pendientes"  su obra más reciente y que ya se viera en temporadas anteriores en el Centro Cultural de la Cooperación con el mismo grupo de hoy, que integran: Susy Evans, Eduardo Misch y la directora Elvira Onetto y que sólo durante noviembre podrá verse los sábados a las 20.30hs. en el teatro Calibán.
Como en toda la dramaturgia de Pavlovsky  su obra "Asuntos Pendientes" está atravesada por la realidad histórico social y le es imposible desprenderse de ella; está allí claramente expuesto el “microfachismo” de una familia “muy normal” como partícula paradigmática de una sociedad enferma de violencia y desaprensión, donde las víctimas más vulnerables son los niños.
Sobre la obra, ha dicho su directora, Elvira Onetto: 

Lo primero que surge en "Asuntos Pendientes" es la idea de crimen, crimen social, crimen familiar, crimen de la ética; este tema atraviesa la obra con una ferocidad pesadillesca y obstinada, es entonces donde lo espacial, lo temporal y la idea de sujeto hablante se vuelve abstracto, imprevisible, horroroso. Nadie paga por estos crímenes,  podemos suponer que nada ha sucedido en realidad,  pero hay cuerpos que huelen y también vuelven. Todos los personajes hablan por Pavlovsky que nos muestra  lo ominoso bajo la forma de lo civilizado”

Es absolutamente así; “Todos los personajes hablan por Pavlovsky” Pero Pavlovsky nunca comete el error de juzgarlos; los crea desde la lógica misma de esos personajes y así los muestra, ni buenos ni malos, no los condena, los expone y es el público quien completa el juicio, y cada espectador en su lectura queda obligado a repensarse, a reconsiderar su propia mirada, su propio “microfachismo” interior que queda interpelado. Pavlovsky logra esto rompiendo la linealidad temporal de los hechos, poniendo en un mismo plano posibilista la realidad y el ensueño, obligando al público a usar su propia lógica como si fuese un “teatro para armar” 

Pavlovsky,  Evans y Misch, dominan la intensidad del patetismo, la angustia, o el dolor, porque manejan el carácter cómico o trágico simultáneamente, entienden que lo trágico no excluye el humor, como no excluye el dolor lo cómico. Saben perfectamente que la actuación que se deben pasa por el cuerpo y pueden naturalizar en él lo horroroso, volverlo abstracto, sin dejar de resultar verosímil.

En nuestra cartelera no es difícil encontrar obras de Pavlovsky con mayor o menor acierto en sus actuaciones, pero noviembre nos brinda la oportunidad de ver Pavlovsky por Pavlovsky, la cita es en el Teatro Calibán, Mexico 1428, los sábados de noviembre a las 20.30 hs. 


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